Aprende con Rocío
Tus rizos empiezan en la raíz
Tu cuero cabelludo y tus puntas pueden necesitar cuidados distintos. Entender esa diferencia es el primer paso para elegir bien tu champú.
¿Qué notas en tu cuero cabelludo?
Busca la frase que más se parezca a lo que te pasa. Puedes identificarte con varias.
Te lavas el pelo y, poco después, la raíz vuelve a verse brillante, pegada o sin volumen. Puede haber grasa, pero una raíz aplastada también puede estar relacionada con los productos que aplicas y su cantidad.
Por dónde empezar: revisa cómo limpias el cuero cabelludo y qué productos llegan a la raíz. Aclara bien y ajusta los lavados a tus necesidades, sin alargarlos solo para conservar la definición. Si notas residuos incluso después de lavar, conviene revisar tu limpieza habitual.
Sientes que lo que limpia bien la raíz te deja los largos ásperos, y lo que suaviza tus rizos te aporta demasiado peso. No tienes que elegir entre una cosa y la otra: cada zona puede necesitar un cuidado diferente.
Por dónde empezar: elige el champú según tu cuero cabelludo y concentra su aplicación en la raíz. Utiliza mascarilla o acondicionador de medios a puntas según las necesidades del cabello. Tener la raíz grasa no significa que debas renunciar al acondicionamiento.
Al salir de la ducha notas la piel tirante o incómoda, aunque tus puntas estén suaves. Esa sensación merece atención, pero no basta por sí sola para saber si tienes sequedad, irritación u otro problema.
Por dónde empezar: revisa si ocurre con un champú concreto y busca una limpieza suave que toleres bien. Evita el agua muy caliente y frotar con fuerza. No añadas una limpieza más intensa o un exfoliante solo porque notes tirantez.
El picor puede aparecer justo después del lavado o aumentar conforme pasan los días. No siempre significa falta de limpieza ni que necesites un champú anticaspa.
Por dónde empezar: fíjate en cuándo aparece, si coincide con un producto nuevo y si aclaras bien el champú. Si sospechas que un producto te provoca la reacción, deja de utilizarlo. Cuando el picor persiste o vuelve en cada lavado, conviene consultar con dermatología para conocer la causa.
Los notas en la raíz, entre el cabello o sobre la ropa. Es fácil pensar que todo es caspa, pero la descamación y los restos de productos pueden confundirse, y no se resuelven necesariamente de la misma manera.
Por dónde empezar: observa si aparecen tras la definición o también después del lavado, y si hay picor o rojeces. No des por hecho que necesitas exfoliar. Si la descamación persiste, una valoración dermatológica te ayudará a saber qué cuidado necesitas.
Pruebas un champú o un producto de peinado y notas escozor, picor o irritación. Puede ocurrir tanto en un cuero cabelludo graso como en uno seco: la sensibilidad no depende solo de la cantidad de grasa.
Por dónde empezar: suspende el producto que parece desencadenarlo y simplifica la rutina. Evita probar varias novedades a la vez. Que una fórmula sea natural no garantiza que la toleres bien. Si las reacciones se repiten, consulta antes de seguir cambiando de productos.
No sabes si tu cuero cabelludo es graso, seco o sensible, o sientes que ningún champú termina de encajarte. Para orientarte, ayuda más observar qué ocurre que seguir añadiendo productos.
Por dónde empezar: anota cómo queda la raíz tras el lavado, cuándo aparece la grasa o la molestia y qué utilizas. Con esa información podemos ayudarte a revisar tu rutina cosmética. Si no hay molestias y la raíz se mantiene cómoda, no necesitas buscar un problema ni añadir cuidados específicos.
Las dudas del lavado
Cada cuánto lavar, cuándo limpiar en profundidad y cómo combinar tus champús.
No hay un número de lavados que sirva para todo el mundo. Ajusta la frecuencia a cómo notas tu cuero cabelludo, la grasa y tu actividad. Si necesitas lavarlo, no lo retrases solo para conservar los rizos: la rutina de definición debe adaptarse a tu limpieza.
El champú habitual se encarga de la limpieza de tus lavados. El de limpieza profunda ayuda a retirar residuos que pueden acumularse con la rutina. No necesitas utilizarlo en cada lavado: su frecuencia depende de los productos que uses y de tus necesidades. Para depósitos minerales, como los de la cal, busca uno con acción quelante específica.
Sí, siempre que cada uno tenga una función. Puedes utilizar uno para tus lavados habituales y otro de limpieza profunda cuando lo necesites. Alternarlos no significa aplicar los dos en el mismo lavado. Si utilizas un champú pautado por dermatología, sigue sus indicaciones para combinarlo con otros.
Elige el cuidado que necesitas
Empieza por una limpieza adecuada y añade un cuidado específico si lo necesitas. No hace falta utilizar todos estos productos.

Champú Low Poo K89
Una limpieza suave para tu rutina habitual. Para quienes buscan mantener el cuero cabelludo limpio sin resecar los largos.

Champú Final Wash Reset K89
Limpieza profunda puntual para retirar restos de productos cuando notas el cabello cargado o pesado. Se utiliza de forma ocasional, según tus necesidades.

Peeling Tea Tree Maternatura
Exfoliante de uso puntual que ayuda a retirar células muertas, grasa e impurezas del cuero cabelludo. Se aplica antes del champú. Evita usarlo sobre piel irritada o con heridas.

Sérum Camomila Azul Maternatura
Cuidado ligero sin aclarado para el cuero cabelludo seco o sensible. Ayuda a aliviar la sensación de tirantez y aporta hidratación sin dejar sensación grasa.
Te ayudamos a elegir
¿Sigues con dudas?
No tienes que tenerlo todo claro. Cuéntanos cómo notas tu cuero cabelludo y qué necesita tu pelo: te ayudamos a encontrar los productos que encajen contigo.







